La carne de canguro en primer lugar suena bastante exótica. Pero en realidad ya hace 50 años que se comercializa en Europa. Además de la connotación exótica, la carne de canguro tiene muchas propiedades que aconsejan tomarla, y otros factores medioambientales que la hacen aún más recomendable.
La carne de canguro es de sabor parecido al buey, pero con un toque de sabor a caza. De color es más rojiza y bien preparada es muy tierna. Contiene nutritientes esenciales, hiero y zinc principalmente, es alta en proteínas, y al mismo tiempo tiene menor contenido en grasa. 2/100gr frente a los 12/100gr del vacuno. Teniendo un nivel bajo de colesterol (23mg/100gr) ayuda a preservar el aparato cardiovascular del consumidor. Otro componente de la carne de canguro es el ácido linoleico que tiene propiedades anticancerígenas.
Los canguros tienen un sistema digestivo diferente y no emiten ventosidades como los bovinos y los ovinos. Estas ventosidades se consideran uno de los factores principales del calentamiento global porque contienen gases contaminantes (sobre todo CO2 y metano), y, dado el gran número de rumiantes que necesitamos para nuestro uso ya constituyen una cuarta parte de las emisiones a nivel mundial.
Varias organizaciones medioambientales, como Greenpeace, están recomendando comer carne de canguro en vez de carne bovina para contrarestar el calentamiento global.
A nivel local el canguro ofrece otras ventajas medioambientales. No erosiona el suelo por carecer de pezuñas. Necesita mucho menos pasto que las ganaderías tradicionales.
También desde el punto de vista ético nos ofrece mejores perspectivas. Los canguros no se crían en ganaderías. Son cazados en su ambiente natural bajo autorización y control del gobierno australiano y organismos medioambientales. Australia no permite la exportación de canguros vivos (a excepción de intercambios entre zoológicos).
En el Restaurante Páprika ofrecemos carne de canguro desde hace algo más de medio año y la aceptación entre la clientela es muy buena. Recomendamos que se pruebe poco hecha, de esta manera es cuando mejor desarrolla su sabor. La acompañamos con chutney de calabaza y reducción de vino tinto.
Si después de leer este artículo te han entrado ganas de probarlo por tu cuenta, te pongo unos enlaces con recetas: